Usos y aplicaciones

 

La industria textil:
La  primera aplicación de las fibras poliéster fue en camisas de punto para hombre y en blusas para mujer. También se utilizaron los filamentos en cortinas delgadas, donde la excelente resistencia de las fibras a la luz así como su grueso, las hicieron especialmente adecuadas. 
 
El poliéster de fibra corta se empezó a utilizar en conjunto de tipo tropical o de verano para hombre. Los trajes eran ligeros y lavables a máquina, algo increíble en ropa de hombre. La muy baja absorbencia de las fibras poliéster era una limitante a la comunidad a estas primeras prendas, desventaja que se superó al mezclar el poliéster con el algodón, lana o ambas. En 1977 la fibra corta de poliéster se empezó a utilizar en las telas más pesadas con aspecto de algodón, como mezclillas o gabardina.
El poliéster, que puede ser producido con una alta tenacidad y un módulo grande, es ideal para muchas aplicaciones. Aunque las otras fibras hechas por el hombre pueden encontrar mercado en algunas aplicaciones, el poliéster lo encuentra en casi todas. Es extensamente utilizado para un gran número de telas, con las que se fabrican principalmente vestidos, blusas, trajes, ropa impermeable, ropa deportiva, ropa interior y lencería. También es muy utilizado en textiles para el hogar y alfombras. 
 
 
Cuidados
Al momento de lavar la tela de poliéster, se utilizan normalmente detergentes para la remoción de suciedad y residuos de tejeduría, mientras que en caso de engomantes se añaden soda cáustica, carbonato de sodio y en algunos casos, secuestrantes y lubricantes, sobre todo en presencia de tejidos muy tupidos engomados con resinas acrílicas de alta viscosidad.
 
 Cuando se va a lavar la prenda, lo ideal es girarlas de adentro hacia afuera antes de lavarla, para evitar posibles roturas. Para eliminar el color amarillento, en prendas de poliéster en color blanco, hay que mezclar media taza de detergente para lavavajillas con un litro de agua caliente en un cubo, y en el ponemos a remojo la prenda toda la noche. Al día siguiente, lavamos como de costumbre. Se puede añadir media taza de vinagre en el agua de enjuague.
 
Las temperaturas de lavado varían según el tipo de tejido, su peso, la cantidad de agentes auxiliares presentes en los hilos y va de 50 hasta 90ºC. A mayores temperaturas, entre 105 y 110 grados, el tejido se ablanda y existe el riesgo que la estructura del tejido se deforme. Es conveniente mantener las temperaturas de lavado a un máximo de 90 grados y en caso que se necesite un lavado más profundo, se aumenta el tiempo de lavado, que puede variar de 20 hasta 60 minutos. 
 
Los productos que se utilizan varían por características químicas y por su afinidad con la fibra de poliéster y se seleccionan siempre, o por lo menos se deberían seleccionar, con el fin de encontrar el mejor compromiso posible entre costo y resultado. 
 
La tela tiene tendencia a ser rígida, por lo que se puede añadir suavizante de telas en el ciclo de enjuague, para darle una sensación más suave y reducir la electricidad estática. Lo ideal, es secar el poliéster colgándolo al aire libre, siempre que se trate de un clima cálido. Lo mejor es no meterlo en la secadora, o si se hace, que sea un ciclo corto, ya que si no la prenda puede encoger mucho. Después hay que colgar la prenda o doblarla cuidadosamente, para evitar arrugas no deseadas.
 
Normalmente, el poliéster no requiere planchado, pero si es necesario, hay que utilizar la plancha bien caliente. Recuerde que hay que tener mucho cuidado con la plancha, ya que se puede quemar y fundir la prenda.